>> Octubre de 2005

Hola, espero que hayan comenzado muy bien la primavera. Hoy como en cada ocasión en la que nos encontramos, las invito a compartir el siguiente pensamiento de una mamá, que puede ser cualquiera de nosotras. A mí me encantó, espero que a ustedes les guste también y hasta un próximo encuentro.

ANAE.

Algún día cuando mis hijos sean lo suficientemente grandes para
entender la lógica que motiva a los padres, les diré:
Te amé lo suficiente para preguntarte a dónde ibas, con quién y a qué
hora regresarías a casa.
Te amé lo suficiente para insistir en que ahorraras dinero para
comprarte una bicicleta, aunque nosotros, tus padres, pudiéramos comprártela.
Te amé lo suficiente para callarme y dejarte descubrir que tu nuevo
mejor amigo era un patán. Te amé lo suficiente para fastidiarte y estar encima de ti durante doshoras mientras arreglabas tu cuarto, un trabajo que me hubiese tomado a mí sólo quince minutos.
Te amé lo suficiente como para dejarte ver mi ira y mi desilusión con
lágrimas en mis ojos. Los niños deben entender que los padres
no son perfectos.
Te amé lo suficiente como para dejar que asumieras la responsabilidad
de tus acciones, aunque los castigos eran tan duros que rompían mi corazón.
Pero, sobre todo, te amé lo suficiente como para decirte ¡no!, aunque
sabía que me ibas a odiar por ello; esas fueron las batallas más difíciles
para mí. Pero estoy contenta, dieron resultado, porque las gané
y porque, al final, también las ganaste tú.
Algún día cuando tus hijos sean suficientemente grandes para entender
la lógica que motiva a los padres, tú les dirás: ¿Tu mamá es mala?
Yo sé que la mía sí.
¡Ella sí que lo era! Era la mamá más malvada que había en todo el mundo. Cuando otros niños desayunaban caramelos, ella nos hacía comer cereal, tostadas y tomar leche.
Cuando otros niños almorzaban con gaseosa y galletas, teníamos que
comer carne, verduras y huevos. También nos preparaba cenas diferentes a las de otros niños.
Mi mamá insistía en saber dónde estábamos todo el tiempo. Parecíamos
convictos en prisión. Ella tenía que saber quiénes eran nuestros
amigos, y lo que hacíamos con ellos.
Nos da pena admitirlo pero rompió las leyes del trabajo de menores, ya que nos hacía trabajar. Teníamos que lavar los platos, ayudar a sacar la
basura, darle de comer al perro, arreglar nuestro cuarto y toda clase de trabajos forzosos.
Ella insistía en que dijéramos la verdad y nada más que la verdad.
Cuando llegamos a la pubertad, te juro que ella podía leer nuestras mentes.
Era desesperante vivir con ella, estaba pendiente de que nos
cepilláramos los dientes, que nos bañáramos, que estudiáramos. ¿Ya
hiciste las tareas fulanito?... ¡Qué fastidio! A veces hasta pensé en irme de mi casa...
Se ponía furiosa si nos veía sin zapatos... ¡qué vida la que me hacía
vivir mi propia madre!
La vida era difícil. Ella no dejaba que nuestros amigos tocaran la
bocina del auto al llegar a buscarnos a nuestra casa; debían llegar a la
puerta donde ella pudiera conocerlos y saludarlos. Mientras otros amigos y
amigas podían tener novios o novias a los doce o trece años, nosotros tuvimos que esperar a los dieciséis.
Por nuestra mamá, nos perdimos de muchas experiencias: nunca probamos
drogas, nunca estuvimos presos, ni fuimos vándalos, ni odiados por los
vecinos, y todo por su culpa.
Ahora estamos solos en nuestra casa, somos simplemente adultos bien
educados, honestos, responsables.
Y estamos haciendo lo mejor que podemos para ser padres malvados, tal como lo fue mi mamá.
Ya sabemos todo lo que está mal en este mundo; y ¿saben por qué?...
Creo que debió haber mayor cantidad de mamás tan malvadas como la mía.

Una mamá


 

 


Los bocaditos dulces se disfrutan a toda hora y sin mucha culpa.  De esto conocemos mucho  las cocineras, que sabemos como tentar a nuestros golosos de la casa. ¿Y quien  se atreve a negarse ante ésta delicia?

 

Cañitos sicilianos

Ingredientes
150 g de harina- una cucharada de azúcar- una cucharada de cacao amargo- media tacita de las de café bien cargado- vinagre de vino- una clara de huevo- canela, aceite, sal.

Para el relleno
250g de ricotta- 80 g de azúcar impalpable- 6 cerezas de almíbar- 30 g de pistachos picados

Preparación
Formar una corona con la harina y la pizca de sal previamente mezclada; poner en el centro el azúcar, el café, el vinagre, el cacao y la canela en polvo.  Formar un bollo.
Dejar descansar la masa y luego extender la pasta no demasiado fina, marcarlos y cortalos con un corta pasta redondo de metal.
Envolver cada trozo de pasta en cañitos de metal pincelados con clara de huevo para que se adhieran (se pueden utilizar los moldes para cañoncitos)
Freír la pasta así formada en abundante aceite, una vez cocidos escurrirlos bien y retirarles los moldes.
Mezclar la ricotta con el azúcar y la canela.  Rellenar los cañitos y espolvorear en la punta con los pistachos picados y con las cerezas en almíbar y espolvorear con el azúcar impalpable.

Receta express
Para realizar esta receta sólo hace falta tener a mano merengue, crema y algo de imaginación
 

Ingredientes
3 discos de merengues(que se venden en las panaderías o supermercados)- un pote de crema batida a punto chantilly- algunas frutillas o duraznos en almíbar para completar.

Preparación
Alternar los discos de merengues con la crema chantilly, esparcir por encima la fruta y así hasta terminar.  Dejar enfriar y servir.

 Para comunicarnos : Entresantosydiablos@gmail.com